Estamos de reformas, pero mientras preparo la comida, quería dejar esto escrito para que no se me olvide. Aunque seguro que se vuelve a repetir.
Yago encontró el otro día la magia en forma de música. De siempre le encanta. Siempre ha dormido escuchando música. Aún recuerdo las largas horas acunándole escuchando y cantando a Alejandro Sanz, Roxette, Alejandro Fernández, etc. O a su padre, con su potente voz cantando clásicos de la canción melódica. A mi misma, inventando nanas (de ahí viene el nombre del blog, por la inmensa cantidad de noches que llevo cantándole nanas a mi pescaillo... y a la luna. Aún hoy seguimos igual: Canta nanas mami. Y así espero seguir muchas noches más.
Pero a lo que iba, que me disperso. El otro día me dió un Cd para que se lo pusiera. Una selección de las obras de Karajan. Le pregunté sí estaba seguro porque normalmente quiere música para bailar y saltar como los locos. Pero como insistía se lo puse. No se esperaba lo que iba a escuchar. Pero tras su cara de sorpresa veo cómo cierra los ojos y empieza a mover su cabeza primero para seguir con todo el cuerpo al ritmo de la música. Estuvo así como cinco minutos, en trance, sonriendo, disfrutando. Yo le miraba embelesada. Cuando el lo consideró, abrió los ojos, sonrisa aún puesta y dice: Mami, esto uta mucho!! Quiero más!! Así qué le he sacado todos los cd's qué tengo de música clásica, celta, de adaptaciones y casi todos los días me pide escuchar alguno. El se regala momentos y me los regala a mi. Unos minutos de silencio donde sólo la música tiene cabida.
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