Manualidades con niños

lunes, 28 de julio de 2014

It's a slowly day!

Antes no me escuchaba. Antes iba por la vida pensando que lo podía hacer todo. Y podía. De hecho puedo, pero a costa de muchas cosas. A costa de estar irritada. A costa de no sonreír. A costa de prestarle a las cosas (y lo peor), a las personas, el tiempo imprescindible. A costa de hablar lo justo. A costa de tener a mis amistades pendientes de un hilo.
No me escuchaba. Pero ni a mi, ni a mi entorno. 
Hasta que me di cuenta que yo no siempre había sido así. Que yo soy slow.

Que amo el movimiento slow. 

Siempre caminé despacio cuando paseaba. Iba de compras sin prisas. Disfrutaba mi eterno helado de vainilla como si fuese el último. Y pasaba horas en el malecón (justo donde ahora habita el Auditorio Alfredo Krauss de Las Palmas) viendo cómo estrellan las olas contra las rocas. Silencio en el estruendoso océano.
A pesar de haberme dado cuenta de esto, sigo entrando en esa espiral de prisas, de "yopuedocontodo" aunque me doy cuenta rápido y paro. Y entonces llegan días como hoy donde me despierto con una sonrisa en los labios, desayuno saboreando el pan recién tostado y el aromático café que me termina de despertar, disfruto de cada uno de los besos y abrazos que me dan mis hijos y mi contrario (hasta los lametones del perro los disfruto) y me dispongo a charlar un rato con mis locas costureras mientras ganchilleo tranquilamente el regalo de una de mis mellizas favoritas. Hago la comida sin prisas, como sin prisas, escribo este post sin prisas y aún me queda toda una tarde para disfrutar lo que me depare. 
Y me importan un cuerno los pelos del perro metiéndose en todos los rincones, la ropa sin destender o la cama sin hacer.
Mañana desayuno con amigas, así que va a ser también un día slow.
De hecho, tengo el presentimiento que lo va a ser tooooda la semana.
Así que, ¡a disfrutar!


lunes, 23 de junio de 2014

Verano que precede a una nueva etapa

El cole acabó. Acabó el viernes. Y empieza el verano. Atrás han quedado las rutinas de desayuno rápido, de salir de casa con la legaña pegada y empieza el disfrutarnos todos los días y a todas horas. 
Después de este verano dejaré de ser madre a tiempo completo. ¡Qué vértigo me da! Sé que Yago pasará a estar en buenas manos, porque conozco muy bien a su profe. Fue también la profe de Ethan, pero me muero de pena saber que no voy a disfrutarle tanto como hasta ahora. 
Ahora ya está preparado. 
Ahora ya busca a los niños para jugar con ellos y se divierte. Es un enamorado de sus dos queridas mellizas, Emma y Lucía a las que nombre TODOS los días. Pero también disfruta con Pedro, con Antonio, con Alba, con Lucía, con Paula. 
Ahora ya quiere tener amigos.
Ahora ya quiere ir al cole.
Ahora le están empezando a crecer las alas. 
Ahora toca afianzar esas pequeñas raíces que le han ido creciendo estos tres años para que se agarren bien a la tierra, a las piedras.


sábado, 21 de junio de 2014

Ethan y Yago Pies Sucios

Seguramente, muchas personas, sí vieran la planta de los pies de mis dos locos bajitos, me llamarían guarra. Es cierto. Están negras. De pelos de perro, de migas de pan, de meter los pies en el agua del perro y volver a meterlos allí donde los pelos y el polvo se acumulan por mucho que haya limpiado el día anterior.
Y probablemente esa misma gente se preguntará cómo puedo vivir en este caos absoluto. Porque da igual que ordene cuando ellos se acuestan. Sé que, según terminen de desayunar, el sofá estará totalmente desmantelado y se habrá convertido en un castillo hinchable con tobogán. Y sus risas y carcajadas harán que me termine de despertar, tras la segunda taza de café, con una sonrisa en los labios.
También mucha de esa gente me diría qué debería estar menos tiempo con mis hijos para no acabar todas las noches derrotada y con los nervios un pelin crispados :p. Pero yo soy feliz así. Porque estar con ellos es una satisfacción continua, un aprendizaje perpetuo.
Qué me llamen guarra, desordenada, desaliñada.
Yo siempre contestaré lo mismo: ¡¡Soy feliz!!

sábado, 31 de mayo de 2014

¡¡¡Se abren ventanas!!!

Yo no sé la de puertas que se nos han cerrado en estos últimos años. Perdí la cuenta. Entre medias se ha abierto algún tragaluz que ha dado un poquito de oxígeno a la vida en general. Pero esta primavera está siendo mágica. Un día se abre una ventana tímidamente, otro la hoja está totalmente abierta y al final termina estando de par en par. Y nuestra familia se ha visto reforzada en toda esta adversidad. Yo sé que hay gente que no daba un duro, ni medio, pero ¡oh! ¡sorpresa!, aquí estamos. Felices. Enamorados. Unidos.
¡¡¡Expectante estoy por ver qué de nuevo nos trae esta última parte de la primavera!!!

lunes, 19 de mayo de 2014

Y sumando...

Yo esto lo veía taaaan lejos. 40! Buffff Iba a tardar como 100 años en llegar a cumplirlos jajaja qué lejos se ve todo cuando eres una cría.
Pero lejos de sentirme vieja, como pensaba que me iba a sentir, me siento como una veinteñera pero con cabeza (creo).
Es verdad que tengo el futuro más incierto que he tenido nunca, pero tengo el presente más feliz que jamás pudiese imaginar.
He tenido que llegar hasta aquí, de la manera que lo he hecho, para darme cuenta que la vida puede ser, hasta donde te permita, como tú quieres. Que puedes tener a tu lado a quien tu quieres. Que puedes decir no cuando quieres.
Teniendo en cuenta que me quedan, por estadística, al menos otros 40 por cumplir, no es demasiado tarde.
Me acepto como soy. Me quiero como soy. Seguramente a mucha gente no le gustan mis cambios porque les viene mal que yo ya no haga lo que hacia (decir sí a todo, callar lo que me molestaba y sucumbir a los deseos de los demás sin tener en cuenta los míos). Ay! Pero ahora me da igual.
Mi familia, mis comadres (cuantísimo os quiero) gracias por tantos momentos buenos.
A esas personas que vinieron y se fueron, gracias por enseñarme que todo va y viene y que sí no vuelve, es porque no era para mi.
Mi loca tía Yoli. Tantas risas y tantas lágrimas, tantas confidencias. Gracias por ser mi hermana mayor y estar siempre. Eres mi pilar en la distancia.
He conocido a tantas personas mágicas y maravillosas. Personas que, sin conocerme, me han dado cachitos de su alma.
Mis seres de luz, gracias por tender esos hilos invisibles y hacerme ver en la oscuridad. Estáis siempre conmigo.
Y hoy toca celebrar esos 40 años. Yo había imaginado otra manera, pero esto me pasa por crearme expectativas!! Jajaja!!! A rellenar agujeros en las paredes del salón!!
Feliz día!!!

jueves, 15 de mayo de 2014

Donde Yago encuentra la magia


Estamos de reformas, pero mientras preparo la comida, quería dejar esto escrito para que no se me olvide. Aunque seguro que se vuelve a repetir. 
Yago encontró el otro día la magia en forma de música. De siempre le encanta. Siempre ha dormido escuchando música. Aún recuerdo las largas horas acunándole escuchando y cantando a Alejandro Sanz, Roxette, Alejandro Fernández, etc. O a su padre, con su potente voz cantando clásicos de la canción melódica. A mi misma, inventando nanas (de ahí viene el nombre del blog, por la inmensa cantidad de noches que llevo cantándole nanas a mi pescaillo... y a la luna. Aún hoy seguimos igual: Canta nanas mami. Y así espero seguir muchas noches más.
Pero a lo que iba, que me disperso. El otro día me dió un Cd para que se lo pusiera. Una selección de las obras de Karajan. Le pregunté sí estaba seguro porque normalmente quiere música para bailar y saltar como los locos. Pero como insistía se lo puse. No se esperaba lo que iba a escuchar. Pero tras su cara de sorpresa veo cómo cierra los ojos y empieza a mover su cabeza primero para seguir con todo el cuerpo al ritmo de la música. Estuvo así como cinco minutos, en trance, sonriendo, disfrutando. Yo le miraba embelesada. Cuando el lo consideró, abrió los ojos, sonrisa aún puesta y dice: Mami, esto uta mucho!! Quiero más!! Así qué le he sacado todos los cd's qué tengo de música clásica, celta, de adaptaciones y casi todos los días me pide escuchar alguno. El se regala momentos y me los regala a mi. Unos minutos de silencio donde sólo la música tiene cabida.

miércoles, 14 de mayo de 2014

Una brujilla, un duende y la madre que los paríó


Es curioso lo que son los lazos de unión. No hablo de lazos de sangre, aunque es el caso, sino de esos hilos que nos mueven por la vida. Nos unen, nos desunen, nos vuelven a unir. Incluso nos remiendan, nos cortan, nos cosen de cualquier manera. A veces van unidos a fuertes velas que nos ayudan cuando vamos a favor del viento a ir más rápido por el sendero de la vida, o nos frenan irremediablemente a quedarnos en el mismo sitio durante mucho tiempo, cuando no nos hacen desandar el camino andado para aprender algo valioso que no vimos por las prisas de llegar a la cima.
Uno de esos lazos me unió a una persona cuando yo no tenía más que nueve años. 
La cosa es qué yo fui hija, nieta y sobrina única durante todo ese tiempo. Para mi eran todos los mimos,todos los caprichos, todos los consentimientos, y de repente, mis dos tías y mi madre se embarazan casi a la vez y nueve meses más tarde, la principita fue destronada. Ohhhhh, pero no. Yo estaba loca por tener una hermana. Pero bien es cierto que con el tiempo la diferencia de edad era insalvable. Ella empezó a ser niña cuando yo empecé a ser mujer, empezó el colegio cuando yo ya estaba en el instituto y creo que no empezamos realmente a entendernos hasta que yo me fui de casa de mis padres.
Obviamente todo esto hace que no te conozcas lo suficiente, que no se entiendan las diferentes maneras de pensar y que haya siempre una cierta distancia. Nunca compartimos juegos, ni amigos, ni salimos juntas de marcha, ni nos disfrazamos igual para ir a los mogollones en carnaval. Tan sólo recuerdo un concierto de Maná y anda que no ha llovido desde entonces!!
La cosa es que siendo yo ya madre de un niño de casi cinco años decide traer al mundo a una brujilla que pude ir a conocer cuando tenía unas semanas. Una pelona regordeta que me hizo llorar nada más verla. ¡Es hija de mi hermana! Pero sí mi hermana es una cría!! Y ha parido a esta cosa perfecta.
Ainara. Que primero fue croqueta para convertirse en brujilla. Rubia de ojos redondos y sonrisa de bruja, no podía ser de otra manera. Ainara, la golondrina que se viste como le da la gana y va por la vida sabiendo lo que no quiere. Que tiene pelos de loca y un pico para echarse a temblar. Mi preciosa sobrina. 
Y tres años y pico más tarde me dice mi hermana: aumentamos familia. Un embarazo perfecto pero el peque quiso venir al mundo antes de lo previsto. Mi pequeña hermana, que buscaba un parto aún mejor qué el que tuvo con mi sobrina, vio truncado el sueño cuando vieron que  el líquido venía teñido de meconio. Parió como quiso pero no pudo tener ese momento tan íntimo y especial cuando te ponen a tú hijo en tú tripa ya vacía. Recuerdo su llamada, llorando, no tengo al duende, está en la Ucin. Sólo pude sentir una tristeza inmensa y una rabia tremenda por no poder estar allí, abrazarla y consolarla, si es que eso es posible en situaciones así. 
4 días estuvieron ingresados. Qué ostias te da la vida. Cómo tuvo que cambiarle la perspectiva de tantas cosas. 
Al duende aún no he podido conocerle. La vida ha decidido darme ostias a mi por otro lado pero ya llegará el momento. Ayer cumplió un año. Más rubio aún que la bruja, y con ojos azules. Redondos también. Pero no son de bruja, ni de brujo. Son de pillo, de trasto, de un tío que va a ser feliz, lo tiene claro.
Y a estos dos peques me siento también tremendamente unida y se que compartiremos momentos inolvidables. 
Hermana, te quiero. Ya te dije ayer que nunca te lo digo. Hoy te lo repito. Gracias por poner en mi vida a una bruja y a un duende ;)