Manualidades con niños

jueves, 20 de marzo de 2014

Go slowly, honey

Vuelas, pequeño mío, mientras mi cuerpo grita en silencio; despacio, tesoro, despacio. No tengas prisa. Y ahí va la vida y te hace grande. No tanto por el espacio que habita tu cuerpo sino por la sonrisa eterna y el corazón inmenso. 
Tranquilo, de verdad, hay tiempo. Me da una pena que me desgarra las tripas que me pidas tetita y ya no sepas mamar. Un día te olvidaste pero, cosas de la supervivencia imagino, nunca olvidas el calor, la seguridad, el amor, la paz. Pero me siento feliz por ti. Porque lo hiciste sólo, a tú ritmo. Así lo quisiste. Y mamá, te respeta. Te respeto por el niño que eres hoy, por la persona que eres hoy y por el niño que serás mañana, el que espero que nunca pierdas.
Espero que nunca pierdas la sonrisa de tus ojos ni la mirada de tus sonrisas. La carcajada que te sale de lo más hondo. Tu hoyuelo mágico. Éste, sobre todo, nunca lo pierdas, será señal de que sigues sonriendo. Tus rizos locos, tu mirada traviesa de toda una vida entera, tus manos dulces, tus te quiero que me derriten la vida que me queda, las pedorretas que nos dan la risa, tu cara de ángel cuando duermes, tus saltos locos en los charcos, tus carreras a ninguna parte y a todos lados, tu magia. La que te hace ser ese ser loco y maravilloso.
No te pierdas nunca, cariño mío. Y si lo haces, vuelve. Mamá siempre estará al otro lado de la puerta, siempre. No hace falta ni que llames, sólo vuelve.
Espero que camines de mi mano el tiempo justo, para que luego camines de la de tus amigos, de la de tus errores, de la de tus logros, de la de tu compañer@ de la vida, de la de tus hij@s.
No me canso de mirarte mientras duermes, pequeño duende travieso. No me canso de mirarte mientras vives. No me canso de tus abrazos, ni de tus besos, ni de tus berrinches por no comprender la vida.
Disculpa por las veces en que soy imperfecta, mi dulce plusquamperfecto. Disculpa mis cansancios, mis espera un momento, mis suspiros al viento por tu impaciencia. Quiero llegar y no llego pero luego vienes tú, o tu hermano, y me traéis de vuelta a lo importante, vosotros.
Te quiero, mi amor. Te amo con todas y cada una de mis canas (por falta de tiempo), con todas y cada una de mis arrugas (más de risas que de penas). Te amo tanto, que si se pudiera, explotaría.
Gracias por ayudarme tanto estos pocos años. Por superar conmigo tantos momentos tan duros. Gracias por llenar mi vida de sentido, del común y del sensible. Por devolverme la cordura. Por cerrar el círculo. Yo sé que tu estuviste, te fuiste y volviste.
Pero te repito: go slowly, honey, slow, slow, slow

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