Manualidades con niños

miércoles, 12 de marzo de 2014

Sin título

Y es que yo soy más de inspirarme en folio en blanco. 
Creo que la primera vez que me sentí mujer, mujer, fue el día que fui madre. Ya era madre, de una preciosa estrella, pero no había parido. Parir fue... la sensación más auténtica que había tenido jamás. Me sentí fuerte, poderosa, loba, diosa. Me comía la vida. A bocaos. Ese día también me bajé del mundo. Que pase, que pase. No quiero saber nada. Y sigo, casi 9 años más tarde, sin querer saber nada. Mi burbuja, en la que habita mi familia, es mi mundo. También me quité el reloj y he aprendido a orientarme de otra manera. A guiarme por mi instinto. Ese también salió hace casi 9 años. Desde entonces huelo más, acaricio más, beso más, siento más.
Vivo más.
Y ahora, a mis casi 40 y con 3 hijos me lanzo a escribir. Me recuerdo, cría, copiando poesías de la SuperPop (no ha llovido!!) y lanzándome tímida, a escribir las propias. Guardaícas las tengo aún. Recopiladas en una libreta de Winnipús para que acabe en manos de mis hijos un día que les de por revolver entre mis cosas y se partan de risa de su madre cursi. ¡Qué bien lo pasaremos ese día! ¡Mira!, ya tengo risas que están por venir. ¡Qué suerte!
Ya lo intenté hace unos años con un blog que quedó en el olvido. A ver si recupero las entradas y me las traigo a este, porque están los partos de mis ratones, entre algún que otro delirio loco. 
¡Qué vida de loca llevo! Pero cómo me gusta, oye. 
Si hace 5 años me llegan a decir esto... con mi trabajo cómodo (pero aburrido), mi vida estable (pero aburrida), mi horario fijo (pero aburrido), la carcajada se hubiese escuchado bien lejos.
Pero fue llegar mi pescao, dió la vuelta a mi mundo y me encuentro ahora en que voy de un sitio a otro dando clases, en que soy mamá a tiempo (casi) completo, en que me invento y me reinvento todos los días varias veces, que me atrevo a cortarme el pelo yo sola mientras el pequeño grita mamáááááá quiero "les umnos" (cereales de números), con más canas que vergüenza, haciendo malabares con la vida y pasándomelo teta. 
Y por si tuviera poco que hacer, anoche me inspiro, le escribo unas palabras a mi pequeño que me salieron por culpa de este puerperio que no me abandona, y se me ocurre que porqué no. Un ratito que me dedico. Un deja soltar las idas de olla. Vacía, vacía, vacía el alma, vacía la cabeza, vacía el corazón. De mi se quedará en esta vida los recuerdos que deje en mis hijos. Pero también esto. Para que dentro de muuuchos, muuuuchos años me lean, y me quede un ratito más dentro. Os quiero.

No hay comentarios:

Publicar un comentario