Manualidades con niños

sábado, 12 de abril de 2014

3 años - 2014

Mi niño de rizos locos y hoyuelo picantón....
¡¡¡Felicidades!!! Llevo todo el día reviviendo tu viaje hace tres años a esta parte y ha sido intenso. Muy bonito. Me regalas tantas cosas cada día. ¡Qué afortunada soy! 
Me regalas, como lo hizo tu hermano en su momento (ahora sus regalos son diferentes, ya te llegará también) ver la vida entre tus ojos. Me regalas tu lógica, tan natural, tan auténtica como tú. Me regalas los buenos días más bonitos y los besos de buenas noches más dulces. Ese: hoy soy bebé, dame tetita, que espero que siga durando mucho tiempo aunque la teta ya esté seca, pero sabes que sigue llena de esas otras cosas que son tan importantes, ¿verdad? El otro día me dijiste por primera vez: te quiero grande, enoooorme y  no te diste cuenta, pero yo morí de amor. Un abrazo inmenso me volvió a la vida en éxtasis. 
Agradezco, una y mil veces, el haber podido tener la gran suerte, la inmensa suerte, de estar a tu lado el 98% del día de estos 3 años, el 100% de las noches. De haberle dado la vuelta a la vida (realmente se la diste tú, pero eso ya lo hablaremos en otro momento) para poder incluso disfrutarte mientras trabajo, mientras limpio, mientras cocino, mientras pierdo paciencia y mientras me ayudas a recuperarla, mientras saltamos y retozamos entre la arena del parque (yo un poco más reacia que tú, pero eso son cosas de la edad, que me vuelve remilgosa), pelearnos por ver quien coge la cuchara grande para comerse el helado (aunque aquí casi siempre gana papá, ¡qué morro tiene!), a jugar al escondite aunque siempre te escondas en el mismo sitio o a perseguirnos por el salón para pellizcarnos el culo. 
Mañana será un día bonito. Por fin tendrás tus tan ansiados tres (así, tes mamá, ¿ves?... mientras intentas poner 3 dedos de la mano bien tiesos) y yo seguiré, en vano, pidiendo que se pare el tren de la vida y que te quedes así. Con tu hermano no lo conseguí, pero no desisto en el empeño, y tozuda soy un rato. 
Mira que quería a tu hermano (y le amo con locura, que conste) pero le quería tanto que jamás pensé que podría querer a alguien más. Te quiero diferente. Siempre he odiado ese: yo a mis hijos los quiero a los dos igual. No es más. Es diferente. Porque tu hermano es él, con su forma de ser, su alma, su corazón y tu no eres igual. Quiero a tu hermano, lo amo. Y te quiero y te amo a ti. Ni más, ni menos, pero distinto. ¿Me he liado, verdad? Bueno, ya te darás cuenta que tu madre es un poco caótica, en la vida, en los pensamientos. Pero no en la forma de querer. 
Disfrutemos este año, que tantos cambios va a traer, juguemos, descubramos, perdamos miedos, y comámonos los momentos buenos a bocaos, saboreándolos. 
Dulces sueños mi amor. Hace una hora y siete minutos que naciste. Bienvenido a los tres!
Te quiero,
mamá

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