Manualidades con niños

martes, 15 de abril de 2014

El bolso de una madre

Esta mañana he ido caminando a la parada del autobús. Iba a dar una clase así que, además de mi bolso, llevaba material en otra bolsa que podía ser necesario en clase. Nada que pesase en exceso: agujas, hilos, algún trozo de tela o guata, la libreta con patrones...
Pero llegué a la parada muerta, (15 minutos, nada para escandalizarse) y por suerte el bus llegó en ese momento. Como tenía más de 40 minutos de trayecto me dije: toca ver qué hay aquí porque esto pesa (como se dice por mi tierra) un quintal.
Bolsa de globos, varios paquetes de pañuelos, paquete de toallitas húmedas, un pequeño neceser con cristalmina, tiritas y besos mágicos quetodolocuran, una aguja de trapillo, varios marcadores de los amigurumis, trozos pequeños de lana, un palo (¿¿¿un palo???), un calcetín (¿¿¿perdón???), ¡anda! este libro me lo empecé a leer hace unos dos meses (de bolsillo, ¿eh? - marcador en la página nº 7), gomitas de esas que están de moda para hacer pulseras, sobres de cromos de unos seres extremadamente feos, tickets del super (como para llenar una bolsa), un tupper con galletas y hasta un  mendrugo de pan de cuando fuimos el otro día a dar de comer a los patos. Vi por el rabillo del ojo que la señora que se sentaba al lado se reía por lo bajini y me suelta: Tienes niños, ¿verdad? ¡Jaja! ¡Si! ¡Dos! ¿Tanto se nota? Y ya nos echamos a reir las dos.
Ni crema de manos, ni pintalabios, ni nada parecido. Imagino que el día que me de por volver a usar algo, lleve un par de años caducado. Intentaré revisar el bolso mas a menudo antes de salir del parque porque quizás algún día llegue a encontrar piedras y termine con un cristal de casa roto :D

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